Roar your terrible roars and gnash your terrible teeth and roll your terrible eyes and show your terrible claws! And please don't go I'll eat you up, I love you so.

20110601

Rezagados v. 2.1



1.21

Los que nos llamaron los frutos
  con orgullo                         flores regadas con sangre
y nos erigieron en altar para sus muertos:
            los sacrificados

Los que nos dieron un nombre y una tierra
y codiciaban la tersura de nuestro entorno

Los que batallaron en las guerras honorables
que nunca conocimos y fracasaron
pero nos formaron con el aire la burbuja espacial
de sus anhelos

Los que nos dieron todo
a quienes debemos gratitud        
                        porque podemos elegir
el tipo de pan para nuestro sándwich

[ellos  
todos
ellos]

No sabían que teníamos una cuerda anudada detrás de la espalda
no para sus cuellos ni los nuestros
sino para sus sombras y sus muertos
para dejarlos bien colgados
y que los nombres se olviden y los ecos se agoten
y las vidas que vivimos
sean por fin las nuestras y no las suyas
que tantas veces nos han reprochado

Por eso recorremos las calles que ellos no pisaron
las aceras de los videojuegos
y hacemos revueltas en las ciudades internas
que aglutinan dígitos y elevan rascacielos
en nuestros corazones que no laten
sino por la promesa de la gloria individual


2.21

Sentíamos un dolor en la cabeza
y las entrañas revueltas
era como si todo nuestro siglo estuviese a punto de vomitar
la juerga de ayer
y estábamos ahí     
esperando a ser devueltos a la realidad desierta
con el gesto impasible de una incertidumbre
donde ya no hay curiosidad

era por las dos equis
y la vara severa del tiempo
que nos pesaban sobre la espalda
equis equis uno nos llamábamos
equis equis uno
por las calles bombardeadas nos gritábamos unos a otros
equis equis uno era nuestro idioma
nuestro mantra
nuestro juego de sangre
el password de nuestro club secreto
que llevamos tatuado en la frente
con vergüenza
y con el gesto impasible
de una certidumbre
donde todo es calamidad


                 

20110514

Acta de defunción

Y por fin...




Cañón sin retroceso

"With trenches full of poets
The ragged army, fixin' bayonets to fight the other line"
 
The Clash
 Es la parafernalia
los coches     los aparatos eléctricos
el juego del silencio en el aire de silicio
la niebla que nos asedia    flamante y sintética
un nuevo juguete y su anuncio en el televisor

Yo juego

a los datos
a los dígitos
a los versos esquirlas
a la ropa de marca en cuyo reverso escribo poemas
que no se ven cuando la porto

Me ha atrapado
la ruleta rusa de la cotidianidad

Me tiene en la trinchera esperando el momento para actuar
dividido
soy la mitad negra del ying yang
afuera
la ruleta rusa dispara a cada giro del tambor
arde el mundo
afuera
todo son orbes
que ignoran a los otros orbes
y en estampida se dirigen juntos hacía lo profundo de la noche

caen los cuerpos con un zumbido
uno y otro y otro

Estoy encerrado en el fondo de mí mismo
esperando el momento para actuar
empuño y salto a la batalla
Afuera todo es flama
que algunos intentan extinguir
pero el mundo entero es un ascua
y es mejor verlo todo arder
si ya no hay mucho que salvar

caen los cuerpos con un zumbido
uno y otro y otro

Voy hacia adelante con mi uniforme de satén
Soy un soldado de aparador
Un juguete de exhibición
Al frente
siempre al frente
porque este mundo se va acabar
y ya no hay marcha atrás               
                ya no hay marcha atrás    
                              ya no hay marcha atrás    
                                          ya no hay marcha atrás.         

 




Un día tuve un sueño y era verlo todo arder: esto es el acta de defunción de Misanthropic Autism. Así sea. 


20110426

Proximamente....

 

Un poemario dedicado
a la realidad virtual
a los soldados de aparador
y a los hackers del mundo
que destejen las redes
computacionales|
místicas|
y lingüísticas

20110401

[Diámetro>circunferencia]

para Alberto R. León y Hector Hugo Ponce

el enclaustramiento nos pesa
con su arquitectura invisible de muros fantasmas
en nombre de los muertos nos han permitido todo
y ya no hay reglas qué romper
ni travesuras dignas de castigo
todo está permitido
y aun así
hay días en los que despierto cercado por el autismo
en el silencio de mi propia carne
ajeno a las paredes y a mis hermanos suicidas
que buscan sus himnos bajo las piedras que lamen sus entrañas
y sólo encuentran canciones de cuna
para sus hijos
que no han nacido y nacerán
                                               muertos
                                                           o        
                                                           estúpidos
con las melodías agonizantes en las puntas de sus lenguas
canciones
que para articularse necesitarían
la voz de la escopeta de los astros
y de un muerto resucitado por el cansancio de una época
que no supo vivir
la voz binaria del pensamiento de las máquinas con todos sus engranes
la voz envolvente de la alta definición
y aún así sonarían a parodia
de la parodia
que sus abuelos compusieron al infinito
antes de que el muro dejara de ser diámetro para ser circunferencia

porque somos inmensos no podemos soportar
la plastificación del espacio
el aire de polímero
ni las aglutinaciones de los comprimidos psicotrópicos
el viaje sedentario de las notas mentales
no es suficiente si ellas no cortan
afiladas de sangre floreciente
los hilos tensos del silencio

20110312

Rita Guerrero ha muerto... también el rock mexicano.



Aprender que tu boca es la puerta del miedo
Descubrir que tu voz son los peces del viento
Jordi soler.
Hoy ha muerto Rita Guerrero.

Sin duda es el final. Con ella muere no sólo una de las voces más hermosas del rock mexicano (si es que el concepto que definen esas dos palabras juntas existe), muere también el ícono de una generación de transición y decadencia, y se apaga la última exhalación de un simulacro al que muchos nos aficionamos en nuestra temprana juventud… y al que se siguen aferrando muchos, todavía.
            Ya había muerto todo con Kurt Cobain. Ese día el cielo se cayó en pedazos y yo apenas tenía cinco años. Ni enterado estaba.
            Sin embargo en mi recorrido de melómano insaciable he aprendido algunas cosas. La primera que el rock ya dio lo que tenía que dar. Está muerto, muerto y zombificado. Es un zombi al que metieron en una estética, lo perfumaron, le hicieron rayitos y base y le compraron un guardaropa muy amplio, pero sigue apestando.
La segunda que el rock nacional siempre fue una farsa.
Todo comenzó en Avándaro. Más de un vejestorio desfasado sigue rumiando las antiguas andanzas de una generación patética. La década que va del 65 al 75 en México fue un periodo en la historia nacional que merece, que debería ser condenado a borrarse de un plumazo de nuestra memoria. Seguramente varios puristas en este momento se atragantarán y soltarán en el primer respiro alaridos con palabras como ¡sesenta y ocho!, ¡halconazo!, ¡Avándaro!, ¡Diaz Ordaz! (…paciencia), y demás símbolos de una identidad idílica por histórica, y por la amañada y embustera percepción general de que se trata de una “época de culto” o de “resistencia” o algo así.
            Avándaro representó en el incipiente rock mexicano la prefiguración lo que iba a ser el futuro del género: una mimeografía maltrecha y folclorizada, que a menudo atentaba risiblemente, entre otras incoherencias, contra el país que engendró el género a imitar. Y es que a los jóvenes mexicanos de entonces les urgía ser acosados, querían un Vietnam contra qué protestar y un Woodstock de maíz y frijoles para un atragante de bandas sin esencia y sin otra virtud que el entusiasmo ingenuo y lo sincero de la pose y la pretensión de ser la versión “mexicana” de lo que tres años antes fue la congregación más asquerosa de almas perdidas por el virus del jipismo (del que aún hay secuelas).
            Sí, no digo que el periodo no haya sido importante, no digo que no haya sido histórico, no digo que debamos olvidar las infamias políticas de entonces. Digo que a estas alturas de nuestra cronología, de nuestro punto en la línea (o en el bucle, o en el trazo gráfico que más plazca al lector) de la historia mexicana haría falta una reevaluación de las secuelas que ese periodo ha dejado en nuestra memoria colectiva, quizá eso nos haría librarnos de algunos cuantos prejuicios, de algunos traumas sociales y permitiría un enfoque más crítico de nuestra cotidianidad y de los clichés momificados en los que somos jóvenes ahora.
            Desvanecido Avándaro la maldición que comenzaba a hacerse tradición se prolongó. Los clichés, las malas copias, las poses e ínfulas de una artisticidad que no era más que una sombra. Y tenemos a Three Souls in my Mind queriendo ser la versión mexicana de los Rolling Stones; o incluso Dangerous Rhythm, la primera banda de punk mexicano, que aunque espléndidos no se escapan de ser una mera calca de los Sex Pistols, esto por mencionar los más representativos y paradigmáticos. Y ni qué decir del lastimero Rockdrigo y su prole de nopaleros aguardentosos que dejaron en claro que en México es necesario ocupar el cliché del oprimido jodido y folclórico, con collar de tunas, para rocanrolear aceptablemente.
Para no sonar tan pesimista con lo nacional (o para serlo más, según el punto de vista) he de decir que los “rockeros” de entonces, no estaban tan jodidos si pensamos que imitaban, muchas veces, grupos prefabricados, armados con a consciencia plena al más puro estilo de las bandas juveniles poperas de ahora. ¿Qué habría sido de los Beatles sin su mánager que les compraba la ropita y les decía que decir y cuándo, cómo saludar, hasta en qué momento dejar de esconder a sus hijos? Pero de eso nadie dice nada porque la Banda de Liverpool tiene el título de ser la más grande en la historia del rock (iuk! Bendito seas Mark Chapman por librarnos de ese marihuano con voz de niño maricón). Y ni qué decir de algunos más “rebeldes”. Los Sex Pistols habrían sido nadie sin Malcom Mclaren y su tiendita de ropa ruda, promocionando y vistiendo a sus radicalísimos y violentos pseudoparias ingleses.
            Volviendo al tema, el punto clave de la época contemporánea que terminó hoy. El punto culminante, él último error, el que costó todos los 90´s; la última década verdaderamente activa, medianamente prolífica y quizá más interesante de la historia del rock mexicano lo marcó una sola canción. Una única muestra de que la tradición-maldición comenzada en los 60’s por caricaturas como Los rebeldes del rock o los Teen Tops -y demás risibles versiones de los primeros clásicos-, que continúo con el avandarazo, y que se consolidó las décadas posteriores, nunca iba a ser excretada de la idiosincrasia musical de nuestra raza. Hablo de la más grotesca evidencia de que en México nunca hubo una tendencia generalizada a buscar un estilo propio que no se convirtiera en una ridícula hibridación folclórica: “La célula que explota”, que de paso desvirtúo lo he habría podido haber sido un excelente disco.
            “La célula que explota” no hizo más que ratificar con caballo, zarape y mariachi lo que ya había hecho Rockdrigo, hacer notar que para hacer rock en México es necesario cualquier elemento folclórico para darle un sabor nacional al asunto.
            Todos los cafetacubas con todos sus ritacantalaguas y demás banduchas de la calaña que siguieron esta fórmula muy probablemente consiguieron un éxito mediano. Porque al rock mexicano nunca se le exigió calidad. Tantos años de actividad de una banda tan decadente y deplorable como el Tri es una muestra clara de lo que digo.
            Pero hay excepciones, claro que sí. Y cada periodo tiene dos o tres que son dignas de mencionarse. Pero sin duda la más excepcional del último periodo -que inició en los 90´s y se prolongó difuminándose, y corrompiéndose como un cruel cáncer de mama hasta el día de hoy- es Santa Sabina. Santa Sabina es mi banda mexicana favorita de los 90´s porque crearon un sonido único, no solo en la escena nacional, sino en la historia universal del rock. Esa mezcla entre jazz y gótico, con una textura orgánica y labrada; la voz cristalina y nasal de Rita, letras inteligentes, poéticas en ocasiones y sin rival entre sus contemporáneos.
En el 2005 con motivo de un homenaje a ese tal Rockdrigo Santa Sabina se presentó en el zócalo de la ciudad. Tengo un primo que por entonces trabajaba en Locatel, por alguna razón fungía como elemento de seguridad, ya se sabe, esos mal encarados entre las vallas que protegen al artista de los gremlins y a los gremlins del artista. Ese primo me introdujo a mí y a otros parientes míos a la zona de prensa y pude disfrutar del mejor lugar para ver esa actuación. En otra ocasión en que acudí a algún concierto del Ensamble Galileo, el proyecto de música renacentista de Rita, otro primo y yo pudimos, con una cámara réflex, fotografiarnos abrazándola, aunque algo en la exposición habrá salido mal, pues nunca pudo revelarse esa foto… :(.
            Santa Sabina fue uno de mis acompañantes en esos largos años de crecimiento, inocencia y despreocupación. Gocé sus canciones y las sufrí. Me alegraron y me deprimieron. Todos tenemos un soundtrack de vida (arriba este cliché). Sin duda Santa Sabina es parte del mío.
            Y hoy esa etapa se cierra. Rita ha muerto, llevándose consigo a la mejor banda mexicana de los 90´s. Pero dejándonos el recuerdo. Esos instantes pixeleados por el tiempo en el sampler de la memoria. Con su soundtrack (aquí, de nuevo) excepcional, y el sabor arcilloso que deja el paso del tiempo, como la plena certeza, como el preludio perfecto a eso que también a nosotros nos va a pasar.

Ya tienes las alas... vuela princesa, allá te alcanzamos.

20110302

Sombras



Ni los universos que florecen en los pensamientos de las hormigas
ni las voces perdidas del subsuelo que se encierran en un cubo imaginario
ni el rumor absurdo del corazón que late autista la canción tribal del instinto,
tendrán las moléculas táctiles de las canciones futuras.

Ya no seremos sombras.

Dejará de nevar el alfabeto glacial, los copos salados
Los significantes dormidos del firmamento ilustrado.
El átomo reinará
encerrando una isla dentro de otra isla dentro de otra isla
en la geometría esplendorosa del aislamiento estructural

Y seremos el viento intangible del océano de asfalto.
Y los besos que soplamos en la oscuridad tendrán labios
y la arena entre nuestros pies será arena quemada de otros pies
mudos en la pista silenciosa de un baile trepidante

Algún día la estampa negra
el dibujo al carbón que el sol no ilumina
la voz muda que vive donde el sonido es obstaculizado
la voz que ocupa el espacio detrás de lo que suena
la voz bidimensional la voz sombra la sombra voz
caerá
al lado inverso
al otro lado del reflejo.

Ya no seremos sombras.

Y ni la corriente dura con sus caudales incestuosos
Ni el sol represivo del mediodía
que nos oculta en esa hora infame
ni la tiniebla asquerosa del abismo y el olvido
durarán.

Ya no seremos sombras.

Pero estaremos siempre detrás de lo visible.





20110224

Monstruos

La empatía es una hipocresía. 
 
                                               En el fondo todos somos monstruos… 
 
 
                                     y lo sabemos.

20110117

Chuang Tse y la mariposa

Estaba harto de la tierra calurosa y atravesé un desierto de sal, blanco e hiriente bajo mis plantas, en busca de una granada gigante. Tenía sed, y quizá hubiera bebido lo suficiente como para saciarme si el único arroyo flacucho y tembloroso que podía ver no hubiera sido de vómito. Por un segundo pensé en ver mis manos, quizá así todo pudiera cambiar, pero lo olvidé al momento, la lucidez y el manejo de ese mundo interminable y aterrorizante por infinito no me correspondía esta vez. Ni siquiera lo pensé, sólo lo sentí, y es más ni siquiera lo sentí, sólo adiviné que era posible en algún plano tenue y agonizante de mi percepción, ni pensaba ni sabía nada porque todo era neblinoso; sentía que quería un arma, pero sentí que no la necesitaba y seguí caminando sin importar que un elefante estuviera dormido bajo mis plantas y el elefante no era de sal. El elefante me llevaba sobre el lomo, pero yo seguía caminando y a cada paso el elefante alargaba el lomo, como una carretera gris que se extendía bajo mis pies, sólo la carretera gris, porque a los lados había negrura, quizá la noche, quizá el abismo, quizá mi incapacidad de elaborar un escenario más complicado. Sentí que estaba ebrio y quise fumar mariguana, pero sabía que de hacerlo el elefante se enojaría, va a pensar menos de mí, me dije. Tenía sed, y para entonces la granada gigante -que nunca encontré, pero que imaginé con todo y color y olor y vi jugosa y enorme, con las granas aterciopeladas, cada una del tamaño de mi puño- ya se me había olvidado. Vladimir estaba vestido de rojo, vi la cara de su madre acercarse a su pecho. Me dijo algo que no recuerdo. Vi a su perro, un rotwailer del tamaño de un león, enjáulalo wey se va a comer a mi elefante como Alejandro Magno (seguro recordé que Alejandro enfrentaba, por diversión, a sus mastines con osos, leones y… elefantes, la mayoría de las veces ganaban los perros). Pinche Vladimir, qué será de él, cuando despierte le voy a llamar, sentí. Había varios libros abiertos en mi cuarto y buscaba uno con la foto del Dalai Lama, pero encontré uno con la fotografía de un pez, es mi abuelo, me dije, esta es la biblioteca familiar. Pero los libros tenían un gusto salado al tacto, no son dulces porque están enojados, me dije. Y entonces me encontré a mí mismo, con ropa de los años cuarenta (sentí que acababa de volver de la guerra, de la segunda guerra), al principio adivine que era un reflejo y me dije, es un pinche espejo. Pero el espejo me dijo …no mames. 
Y desperté.

P.S: En algún momento hubo unos lentes, un poste de luz gris y retorcido, una piedra que parecía tomada con una fotografía en sepia, y alguien que gritaba están llegando, están llegando… pero no recuerdo ni en qué momento, ni en qué escenario y quizá no fueran parte de este sueño, como muchos huecos que tuve que forzarme a recordar no sean recuerdos sino matices creados por los espacios entre ellos.


20101222

Marchamos

All dressed in black uniforms so fine...
With measured steps, we walked in line.
                                  Von Thronstahl 
Con paso de ganso perdimos el camino que nos llevaría  a la victoria
matamos el Tiempo en el crepúsculo anaranjado
Las ráfagas
la noche
y el paso firme
Marchamos
adelante
adelante
adelante
por la llanura bochornosa del pasado
marchamos
al posi_tivísimo desenlace de nuestra historia
cabalgamos
sobre la tristeza de nuestros abuelos
y sus guerras de maniquís
volamos
y el futuro nos espera con las piernas abiertas
una lengua bífida
al final del camino
                            cíclico
cilicio circular
silicio cerebral
y el paso firme
cantamos
a nuestro fracaso de sal
que se desangra hombro con hombro
en la secuencia numérica del azar
la voz resuena
los tambores y las banderas de ecos amargos
marchamos a construir un mundo donde no lo hay
donde ya no lo puede haber
BOM - VAS
BOM – VAS
BOM – VAMOS
BOM – VAMOS
BOM
Mafarka aterriza en nuestra corteza cerebral
anciano como nosotros de rostros infantiles
Maitreyas terribles del aborto-porvenir
Provenir
        (como nosotros
de las entrañas del universo digital
donde no hay paz
somos nodos y cadenas
secuencias aleatorias de códigos binarios
bloques y contingentes
dígitos al final de una sucesión larga de tiempo
fluimos
con la consistencia eléctrica de la in-formación
recorremos las ciudades Bits
Hologramas de basalto
consientes de la nueva era
y del nuevo milenio
nos enfangamos en trincheras
coloridas
de entonaciones inútiles
Marchamos despeñándonos
desde lo alto de nuestra soberbia
y aun en la sima seguimos andando
apilándonos
unos sobre otros
como muñecos de cuerda
que tropezaron sin darse cuenta.

P.S: ZANG ZUM ZAG TAKA-TAKA  TATATATA CHAAAK TUMB-TUMB-TUMB PLAF!

20101021

45 mm

Una opción es tomar la 45 y salir a pegarle tiros a todo el que se cruce en mi camino.
La piel se me eriza cuando miro el mar de asfalto desde un décimo piso.
La lluvia sodomita de dios sobre el mar petrificado
no es tan diferente de mi 45mm
cargada y lista para disparar la noche o los vientos
helado de frambuesa o música violenta
el amor de mi madre o el trinar de las aves.
Uno puede tomar su 45 y darse de topes
contra el cielo verde o gris-morado
un tiro otro tiro
bala entra y bala sale
yo y mi 45 partimos al universo en 2.

Hay un camino que se recorre desde adentro
un viaje sedentario y veloz como una bala de neón
carretera de datos y palabras emergentes
tengo un boleto de ida… y uno de vuelta
que voy a romper en el camino
travesía peligrosa hasta el otro lado de la re(alida)d
de puntos nodales traicioneros
telaraña cósmica
o infinita
o divina
yo qué sé

[inhalo]
[exhalo]: ciiincoooo  
[inhalo]
[exhalo]: cuuuaaatroooo
[inhalo]
[exhalo]: treeeeess
[inhalo]
[exhalo]: dooooss
[Inhalo]
[exhalo]: uuuunooooo
[inhalo]
[exhalo]: ceeeeroooo

gate gate paragate parasamgate bodhi svaha...


Yo y mi 45 vagamos por las sendas peligrosas de un zazen matinal
el polvo de un elefante calcinado
las células cambiantes de un pétalo de loto
bajo el microscopio del silencio
el dios enano servidor del internet universal
yo y mi 45 dibujamos versos de aire caliente
me abro paso a tiros por un bosque electrónico
de sonidos tridimensionales
la orilla sigue lejos
mar de asfalto a la lejanía
y más mar y más mar y más mar
no hay un dónde aquí
ni un porqué
ni un cargador de repuesto
sólo el mar y las palabras
la red y ese mundo negro
 detrás de los párpados.

20101016

Af[asia]onía

Perder entre la tiniebla y el neón,
el asfalto de la ciudad marchita
licuado de sal y sangre
en las venas cavernosas de la memoria.
Amar la tierra en que crecí
labrada con el concreto de mis pies
y abjurarla mientras exhalo
el mantra electrónico de mi voz-beat
sampler de la memoria
transmigración de los recuerdos.
Había un paraíso en la imaginación infantil
de mis primeros años en el claustro de la mente,
y más allá sólo el temor sombrío
de lo que no era lindo
y que después lo fue.
Pero la inocencia persistía
como la radiación secreta
que emana mi ángel de la guarda
cada pulso de mi electroencefalograma
música electrónica salvaje
la desquiciada faena de mi voz
que más que voz es silencio premeditado
a lo John Cage
Afo ía  l min sa  
S  ni o  13

20101006

H

Hochomil budas enroscadhos al silencio de la noche
hochomil quimeras de sahl marina en el fondo de la estrella sibilar de nuestro tormento
en la punta del imalaya anida el sonido (h) que no se pronuncia
el sonido que recordamos por la amarga sorna de su eco
rhuihdho Rhruihdho rhuhihdho
el murmullo que no se agota. avalokiteśvara por los cielos grises de mi voz
de mi voz que madera
en el rhuido plajhiario de múltiples voces que me son ajenas
***
sentido funcional de la forma deífica de mis mentalizaciones
arrogancia estéril del barroquismo de mi voz
sudo mi temblor de vértigo
subir para caer. en un absurdo del viaje en la inmovilidad
vocales abiertas se inflan en los pulmones mudos de mis manos
que golpean el ciego murmullo cerebral
sal molida de mis labios
polvo complejo de mi voz
disperso, volátil en la nada binaria del uni/verso


20100902

Tecnoingenio: porque la tecnología también es arte


1: Urdimbre secreta

Aún recuerdo el madrazo que sentí cuando leí por primera vez la línea del Manifiesto futurista  que dice: “Un automóvil de carreras con su cofre adornado de gruesos tubos similares a serpientes de hálito explosivo... un automóvil rugiente que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.” Y el madrazo no fue del todo porque dicha línea me hubiera revelado una verdad que ignorara, sino porque reconocí en ella un reflejo de mi propio pensamiento, y sobre todo un reflejo más vívido que otra frase que yo había escrito algunas semanas antes de conocer la de Marinetti,  que llanamente dice: “Un iPod es tan bello y artístico como El David de Miguel Angel”. Sé que suena a un vil fusil, pero concédaseme aunque sea por acto de buena fe –y quizá por la conciencia que el lector tiene de esa urdimbre secreta en la senda de los pensamientos, que en ocasiones orillan a diferentes mentes a las mismas conclusiones, y que son atemporales además de increíbles- la posibilidad de que lo que digo es cierto. 



1.1: Tecnoingenio

Un día se me ocurrió esta palabreja que no pude sacarme de la cabeza, aunque creo que antes que una palabra fue una idea. El arte, tal como quiero entenderlo, es la manifestación de uno de los dos impulsos creadores del ser humano, representa al impulso creativo espiritual; de este impulso nacen todas aquellas disciplinas clásicas, derivados e híbridos que concebimos como arte (música, pintura, literatura, comic, cine, etc.). Por otro lado, en otro plano del ser humano común y corriente se gesta un impulso muy similar, aunque en un extremo diferente del orbe creativo. A este impulso le llame tecnoingenio. El tecnoingenio, tal como quiero verlo, es el equivalente del arte en el plano racional; es decir, si al espíritu corresponde como manifestación creativa el arte, cuyos productos son la pintura, la escultura y otras disciplinas; a la razón corresponde como manifestación creadora el tecnoingenio cuyo producto es la tecnología. 

Estos dos motores creadores -que tienen quizá su punto de confluencia en la imaginación-, me intrigan por la constante pugna que han entablado desde siempre. Los sentimientos y la razón, a pesar de formar parte de un solo orbe, el orbe de lo humano, parecieran disociados de esa unidad en la que naturalmente deberían coexistir. Sobre todo si tenemos en cuenta que son las dos las principales características de la humanidad: la capacidad de razonar y la capacidad de crear arte. Una conjunción de ambos polos de lo humano a través de la imaginación (imaginación tecnoingenio-artística) me parecería la vía más pertinente para resarcir esa escisión que a mi juico es perjudicial y casi antinatural.
El arte en la vida actual tiene más que ver con la tecnología que en cualquier otro momento de la historia, tenemos muchas más herramientas que nuestros predecesores, ahora cualquiera puede hacer música con un secuenciador de audio o modificar una fotografía digitalmente. No quiero ver en eso una desvalorización del arte por su accesibilidad técnica, sino nuevas posibilidades de armonizar ambos polos de lo creativo.

2: La muerte del libro

Estoy por recibir un flamante Kindle 3; mi antiguo Kindle 2 lo tiene ahora un soldado de cara carcomida por la varicela a quien se lo vendí para hacerme del nuevo modelo, más barato y con mejor software. Digo esto porque me emociona la evolución de los objetos comunes -esos ancestrales y casi eternos a los que nos ha acostumbrado el paso del tiempo-  a aquellos otros de soportes digitales, tan efímeros, marcesibles y delicados que generan un culto casi instantáneo. El Kindle me parece una cosa maravillosa, una obra de arte total de la ergonomía y el tecnoingenio, porque además de ser muy lindo, es práctico, discreto, pequeño y sobre todo permite ahorrar mucho dinero en libros y periódicos (con los como 60 tomos de editorial Anagrama que me descargué en un solo día en algún lugar de la red y con los RSS de El Universal, La Jornada, y El País que descargo absolutamente gratis ya se pagó solo); además de las ventajas que hay en tener montones diccionarios, colecciones completas, revistas y diarios en un aparato tan pequeño, amén de la posibilidad de llevarlos a todas partes.
Celebro la muerte del libro porque celebro cualquier acontecimiento que permita cambios radicales en las formas anquilosadas de la realidad. Además, nada lo asegura pero en caso de que pasara, lo que moriría es el objeto-libro, no la literatura que se reinventa y se adapta a los nuevos cambios sin por ello ser menos… literaria jaja…

2.2: Orgullo y prejuicio y… zombies*


Hace poco me enteré de la publicación de una… ¿cómo decirlo? ¿novela remake? Uhm… quizá es más que eso… Un tal Seth Grahame-Smith se dio a la tarea de zombificar el clásico Orgullo y prejuicio de Jane Austen. Según entiendo dejó intactas algunas partes, pero otras las llenó de violencia, muertos vivientes y doncellas ninjas. La verdad es que no he leído la novela original, pero me muero de ganas por leer esta versión (que ya conseguí en la re(alida)d y que puede descargarse en formato electrónico, totalmente gratis y en español aquí). A pesar de que me cagan los zombies porque me parecen lo más vulgar y simplón de la industria de serie B, además de que representan una modita bastante detestable; debo reconocer que el derrocamiento de una obra canónica, a este respecto, me parece de lo más lindo que me ha tocado presenciar, porque demuestra esa idea que atesoro como el más grande axioma de mi forma de ver el mundo: Nada es sagrado.
            Orgullo y prejuicio y zombies, tal como yo lo veo es una obra violenta en todos los sentidos; dejemos de lado que se trate de una novelita pop destinada a ser un best-seller y pensemos que además de chorrear sangre en todas las escenas, viola  -prácticamente sodomiza- esa norma ética no escrita que nos obliga a reaccionar de manera reverente ante las obras clásicas. Seguro más de uno lanzó alaridos de terror, no por miedo a los zombies, sino por el hecho de presenciar la zombificación de la literatura como síntoma innegable de la volatilización de la cultura… oficial.
           
Sé que habrá una versión cinematográfica próximamente, pero esa sí no la voy a ver, ya sería muy… frívolo… jajá!

*Nota para incautos: este apartado nada tiene que ver con esos eunucos risibles de nombre homólogo que pululan por la red… eh? chavos!