Roar your terrible roars and gnash your terrible teeth and roll your terrible eyes and show your terrible claws! And please don't go I'll eat you up, I love you so.

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20121010

Costillas rotas llueven sobre el mar

I can see your heart change with the sun...
A place to bury strangers

Canalla, me dirá un día, como me dicen siempre
eres un cerdo
un estúpido cerdo
y yo diré te lo dije

Pero antes habremos asaltado algunos bancos
habremos alimentado jaurías de perros perdidos en el parque
con nueces de la india,
habremos hecho maratones de sándwiches sudorosos
a mitad de mis sábanas rojas

mordiéndonos como felinos con ojos de revólver
habremos afilado horizontes con los bisturís invertebrados
de lagrimas esculpidas en mármol o marfil
habremos visto televisión y leído los mismos libros

sin comentarlos

Quizá yo haya conseguido que me cuente algunos cuentos

que me abrace muy fuerte por las noches 
murmurando ruidos hasta que me quede dormido 
y que sus ojos de luciérnaga ya no me cieguen tanto;
y ella que yo fuera un poco menos cretino, al menos a ratos

que recuerde algunas cosas importantes, datos o fechas
que le dé un batazo en la cabeza a mi orgullo 
en esos momentos en que tenga que hacerlo
o cosas así

Y cuando todo termine sentiremos que valió la pena
que no todo estuvo mal
que algo quedará, 

pese a que, 
en realidad,
sepamos que no queda nada

Aunque también…
probablemente ese día nunca llegue
nadie sabe si hoy o mañana el cielo se vaya a caer a pedazos
o si, de alguna manera, aprendemos de los errores

y a pesar del pasado,
cada día somos un poco mejores personas

o quizá no.



20120728

23 años.


A mi edad ya no fui Rimbaud...

Despertar una madrugada de julio y mirar hacia atrás. Hace casi un año que el tiempo se detuvo. Me siento tan joven y tan viejo. Hay noches en que la lluvia cae como si no hubiera mañana, como si dios hubiera olvidado el pacto que hizo con Noé. Esas noches abro libros al azar y siento envida. Quiero quemarlos. Tengo 23 años. Hace 4 que perdí la posibilidad de ser Rimbaud. A fin de cuentas a medida que pasa el tiempo uno pierde cosas, se desprende de capas, deja muertos y respira el aire lacado por los años. Pesado, pero vivificante. Y el mundo se queda en suspenso, la lluvia se detiene en el aire, la taza de café que se precipitaba al suelo se paraliza, a medio derramar, con el líquido flotante esperando a manchar la alfombra. Las aves nocturnas se petrifican en el firmamento. Las hojas que se desprendían de los árboles parecen congeladas en una fotografía otoñal, negándose a la gravedad y a su destino. Y mi ropa sigue suspensa, llena de pliegues, dibujando su parábola con el mismo impulso con que me la arranqué. Me gusta la desnudez. Y me gusta salir a caminar mientras todo está inamovible. Hago un acercamiento a las gotas de lluvia, las miro flotar y las rodeo 180°, en ese cliché de cámara cinematográfica.
        El mundo inmóvil me recuerda más que nunca y más que nada el fluir del tiempo. Me pregunto si no estaré yo también en una posición de suspenso a mitad de una palabra o de un gesto. Quizá soy yo la única estatua en un mundo vertiginoso, en el que se suceden los días. Amanecer ocaso, amanecer ocaso, sol lluvia otoño invierno. Una y otra vez. Y una madrugada de julio o de cualquier mes despiertas y te das cuenta de que ya no tienes la edad suficiente para ser Kurt Cobain, o Jesucristo, y que no pudiste superar los logros de tu padre. No quisiera no poder ser Jesucristo.

    Difficult not to feel a little bit disappointed


    El aire es más pesado, pero más vivificante.


    A fin de cuentas lo único que importa es hacer el amor bajo la lluvia. Sin importar... que se haga sin amor.

20120310

De cómo me comí un helado con Walter Benjamin una mañana calurosa mientras escuchábamos a Einstürzende Neubauten

0
              
1

Quién ha comido en un templo budista sabe que desperdiciar cualquier partícula de comida es un crimen de proporciones considerables. Quien ha comido un pastel de chocolate, fruta con yogur, o helado en un tazón, sabe que el asiento pringoso que se queda adherido a la parte baja del contenedor es prácticamente imposible de consumir con las técnicas aceptadas para el uso de los cubiertos. Una de las cosas que más me entristecen es ver el fondo de mi plato ungido con una  capa del residuo espeso del platillo en turno. Y es que es terrible saber que toda la mermelada de que escurrió de los hot cakes, que todo el aderezo gourmet de mostaza y miel que se escabulló entre la lechuga, que todo el humus que goteó del falafel y formó delgados sedimentos sobre el suelo del recipiente, quedará por siempre borrado con el detergente de uso común.   
2

Esta mañana tomé consciencia de que no recuerdo cómo es que conocí a Einstürzende Neubauten, una de mis bandas favoritas. Y es raro, un acontecimiento como ese debería haberse archivado en mi memoria, lo que sí recuerdo es que el primer álbum que conseguí fue el Kollaps y que me fascinó desde el primer track. Por aquel entonces no había escuchado algo semejante, tan ruidoso y armónico al mismo tiempo. Musical y destructivo. Y es que la música de los primeros años de Einstürzende Neubauten es tan real y artificial al mismo tiempo que me enseñó por aquel entonces algo que agradezco todavía hoy, en este momento. Fue el tomar consciencia de que los 12 semitonos de la escala temperada occidental con los que están creadas prácticamente la totalidad de las composiciones musicales no era la única alternativa a la armonía melódica del mundo.  Después de un curso intensivo con esos terroristas sonoros pude ser capaz de disfrutar como música con armonía y ritmo, con una lógica interna que de pronto se me revelaba hermosa, la totalidad de los sonidos incidentales a mi alrededor. Incluso los considerados molestos. Motores, excavadoras, los sonidos de un perro que ladra estúpidamente en algún lugar, una motocicleta que pasa, cláxones en las avenidas. El sonido del estrés diario que ha sido tan mal entendido todos estos años.

1.1

Me gusta lamer lo que se ha quedado en el fondo del plato. Ya no me importa hacerlo en público, y si me preguntan por qué lo hago no contesto, no me interesa que me observen, tampoco me interesa explicarlo. Me interesa disfrutar hasta la última partícula de mi platillo. Es casi una cuestión moral. Lamer el plato debería ser una actividad permitida por las reglas de etiqueta más estrictas, e incluso fomentada, debería haber una campaña al respecto. Todos deberían lamer sus platos hasta dejarlos totalmente limpios.

2.1

Hay algo sexy en el silencio, reza una canción de Einstürzende Neubauten, en un álbum que marcó el periodo más suave y delicado de su historia. Para ese punto nadie esperaba que esos alemanes salieran con un trabajo semejante. Es una delicia, hay que decirlo. No sólo el álbum, también la manera en que dejaron de lado la etiqueta primigenia de violencia, motores y tubería industrial… para tomar un camino más convencional que sin embargo para ellos seguía siendo una especie de [auto]destrucción.

3

Me imagino a Blixa Bargeld [el frontman de Einstürzende…], al terminar un tazón de helado alemán, hundiendo las fauces en el recipiente y lamiendo los residuos con elegancia e impasibilidad.
            Pero el punto en todo esto no es Einstürzende… ni mi pugna porque sea socialmente permitido lamer el plato después de comer. Todo esto tiene que ver con cómo es que pequeñas cosas pueden abrir caminos. Los caminos personales quiero decir. Y tiene que ver también con la disolución de pequeños moldes, de pequeñas cosas. Con la manera en que mediante detalles que aislados parecerían ridículos se puede ir matizando un pequeño cosmos personal.

4

Hay momentos en que no queda otra opción que subvertir las pautas. Destruirlo todo. No con odio, sino con ese afán liberador del que habla Walter Benjamin en El carácter destructivo. No sé si a Benjamin le gustaba el helado, pero sí sé que Blixa Bargeld leyó alguna vez ese ensayo. Me enteré justamente hoy mientras realizaba mi surfeo matinal en la red. Yo ya había leído ese trabajo y nunca se me había ocurrido que hubiera una conexión entre el filósofo y la banda. Pero de pronto todo cobró sentido. El titulo de ese álbum llamado Strategies Against Architecture, por ejemplo, o incluso el mismo nombre Einstürzende Neubauten que significa algo así como “colapsar los nuevos edificios”.
            Normalmente me gustan las estructuras poco convencionales en todos los sentidos, sobre todo quizá por la manera en que me relaciono con las personas. Me cuesta mucho sudor explicativo y un largo tiempo eligiendo las palabras totalmente adecuadas para darme a entender correctamente. Es como parte de mi personalidad. También supongo que por eso tengo esa tendencia que muchos odian a suprimir de cuando en cuando ciertas pequeñas cosas, esa tendencia a ir haciendo espacio cuando después de un tiempo las estructuras en las que me muevo ya no me satisfacen.
            Pero por otro lado no me gusta dejar nada a medias, por eso también me aferro incluso a las últimas posibilidades, al último resquicio de lo posible cuando algo me interesa de verdad. En este sentido, y como un ejemplo estúpido pero ilustrativo para este caso, aquello de lamer el plato, que a la vez es una pequeña micro rebelión ante los moldes de etiqueta y manuales de buenas costumbres, y mi expresión de nostalgia al ver que algo que me agrada se desperdicia, se queda a medias, resume una pugna interna a la que me enfrento muy seguido.
            Cuando la balanza entre la destrucción y la conservación está equilibrada las cosas van más o menos bien. Pero de cuando en cuando uno de los lados se inclina más de lo debido.


                                                                          ******

Entonces esta mañana Walter Benjamin estaba sentado en el sillón de mi recámara. Fumaba y se le veía consternado. Sabía que no era pertinente preguntarle algo tan estúpido como ¿cómo carajos llegaste aquí? o ¿quién te dejó entrar? Así que me senté en el borde de mi cama y le pedí un cigarro, como no tenía otro me dio el que se estaba fumando. Estaba pálido, a pesar de ser una mañana calurosa. Le dije que si había comido algo, que si quería café. Me dijo que no quería comer o beber nada, que le apetecía jugar una partida de ajedrez, yo le dije que era muy temprano para aquello y me fui al comedor a desayunar.
            Cuando volví me lo encontré en la misma posición. Llevaba dos tazones con helado, le ofrecí uno y lo aceptó, quizá porque le daba pena rechazarlo. Puse música “Stella maris” comenzó a sonar. Se me ocurrió preguntarle cómo traduciría Einstürzende Neubauten y me salió con un rollo teórico que no iba a ninguna parte, yo, en silencio, lo observaba hablar mientras me comía mi helado.
            Cuando terminamos [yo comencé a lamer el plato, le dije que lo hiciera también, que era la costumbre ahora] quise preguntarle, nada más por no dejar, que si era cierto aquello de que se había suicidado o si en realidad lo habían asesinado los franquistas como también se especulaba, pero al final me pareció estúpido. Aunque quizá el intuyó mi duda porque comenzó a hablar al respecto con un acento muy extraño pero que dejó entreoír algunas frases como “en una situación sin salida, no tenía otra elección que la de terminar” y “no es que la vida sea valiosa, sino que el suicidio no merece la pena”. Por lo que quedé igual de confundido.
Al finalizar su ajetreada explicación jugamos ajedrez, sobra decir que él ganó, aunque le di algo de batalla. Después de su última movida [no hizo falta que dijera jaque mate, pues era obvio] me dijo que ya era hora, que teníamos que irnos. Yo le dije que no era hora, que quería quedarme pero que podía llevarse algo mío, lo que quisiera. Entonces repuso que el que podía llevarse algo era yo. No quise discutir, tomé un pequeño elefante de felpa y le dije que estaba listo. Así que sacó de su pantalón una granada de mano, jaló el seguro y comenzó a contar en alemán, despacio y firme, hasta veinte.

Plus:  

20111216

FLAMA

Efraín Bartolomé.
1

-Somos nuestra tierra -me dijo con sus dedos rotos y su aliento a hidrocarburos- yo no soy nadie cuando cierro los ojos
-¿Y los cierras a menudo?
-Estoy ciego, sólo así se puede arder -yo no entendí por qué quería arder- arder es lo más parecido suspirar cuando uno se está asfixiando
y el fuego es libertad
el corazón es un bonzo
en protesta permanente
o no es
todo o nada
las victorias parciales no sirven
todo o nada para siempre

2

Durante mi estancia en Bagdad comprendí el crujir de los huesos y la quema de los neumáticos.
Había un hombre al que llamábamos el chino, sabía todo acerca de satélites y sistemas informáticos; su madre era coreana y su padre inglés. Había nacido en Dinamarca.
Todas las mañanas recolectaba basura y encendía una fogata con la que hacíamos el desayuno.
El chino me preguntó una vez que si sentía miedo.
-No, porque soy mexicano.
El chino explotó un día de aquellos, pisó una mina mientras perseguía una gallina que se había escapado de quien sabe dónde; para que esa mañana nos lleváramos a la boca algo más que garbanzos.
La gallina escapó y desde aquel día no volvimos a cocinar nuestra comida.

1.2

No es que no me gustara el mundo
era quizá que no lo entendía
había recorrido caminos estériles
extraviado en las células ermitañas del tiempo
[ese panal de abeja circular fractalizado]
y una brasa como una quemadura de cigarrillo
fue agrandándose en mi corazón
había algo en el mundo con lo que no estaba de acuerdo
una pieza que no tenía sitio en el rompecabezas
y no sabía
si esa pieza era yo

3

La reacción química de la combustión se expresa de la siguiente manera:

C(n)H(2n+2) + (3n+1)/2O2 (n)CO2 + (n+1)H2O

Burn = Born.

2.1

Hoy he visto por TV a un hindú corriendo sobre brasas
más tarde cociné un trozo de carne Premium
que no comí por asco
lo devoró mi perro, Homero,
a él no le importa que el fuego haya cambiado el olor
y la consistencia
no sabe los secretos de lo tocado por la flama

1.3

Con el fuego en la garganta
con el incendio entre los dedos
con las cenizas cayendo del corazón al estómago
soplo las notas de mi suerte
Por mis arterias corre lo que hierve
el ambiente hiela la comisura de sus labios
me siento como un algoritmo errado en el plano cartesiano del desierto
no me alcanza el universo para cubrir la soledad de los suspiros
me hierve el cerebro
Kurt Cobain es un dios misterioso [mentiroso] con el fuego en la garganta
y yo estoy mudo en el yermo de las criaturas matemáticas
se me oculta el firmamento
nómada de mi sangre busco la voz que se me perdió
entre el código binario que tejí durante años
Hoy
hay otros mundos que borrar con el olor a gasolina
hay otras tierras qué pisar con la ceniza en la suela de las botas
y otros fuegos qué apagar
con la orina del corazón
es tiempo de morir
en la pira de palabras

4

 De lo que se trata aquí  es de partirle la madre al silencio
¿Y a mí qué me importa un muerto más!
Sí es por mí que ardan todos que ardan todos y todos ardan

2.2


5

Los gritos que no son del silencio
son rugidos ahogados
que descarnan la mano de buda

la disección de los sueños es un estandarte de lo bello

no me interesan los sueños
ni el delirio
ni las plantas mágicas
Sólo el silencio incendiario
en el corazón ardiente como bonzo en protesta
todo o nada para siempre.

6


7

Había una previsión inconstante en todo lo que venía
la ira de los faroles sobre los rostros desconectados
la sangre en las arterias rellenas de números
pijamas a rayas        jirones de tela
la vida en el gueto.
Era como el sentimiento al descargar todas las películas
que nunca veré porque no tendré el tiempo suficiente
o como responder todas las preguntas sin respuesta correcta:
¿me veo gorda con esta blusa?
La previsión postapocalíptica de las mentes predigitales
era también parte del síntoma.

Porque hoy una bomba estalló en la Hiroshima de mis ojos
un recordatorio ígneo
de que como en las fábricas
cuando los engranes se detienen
el sistema se colapsa
y si los mirones tienen suerte
algún gas se fuga de las tuberías y estalla
dándonos la lección del día
sobre las fallas en el simulacro y
los pixeles muertos en la entramada de la prisión.

Había una previsión inconstante en todo lo que venía
las enfermedades del gueto que sólo pueden ser curadas con fuego
ni la poesía alcanza, ni todas las palabras revueltas con sus sonidos
de sombra y locomotora extasiada
si el cerco se ensancha a los alrededores
similar  al universo en plena expansión.
Los números crecen. Y sueñan en sus pijamas de rayas
con las locomotoras de números y palabras
en repetición fractálica, de sonidos y sombras.

Pero hoy una bomba estallo en la Hiroshima de mis ojos
y el fuego sanó las heridas que las rayas afiladas de gris
dejaron en mis retinas
cuando vi por primera vez
a los presos sonrientes, en sus cáscaras piyamas
jugar en la arena a picar la roca.

Hoy una bomba estalló en la Hiroshima de mis ojos

y mis pupilas intensas de adrenalina se desdibujaban
frente al espejo
y mi carne en el cristal se reflejaba
y una cámara la bebía por su lente entrometida
 [directo a la posteridad, señor]
y mi cuerpo en llamas gritaba sin hablar:
He aquí que soy poeta y mi oficio es arder
Pero ni yo me lo creía. E Hiroshima
seguía creciendo en mi piel
y en mis ojos todo el crepitar.
Transmisión en vivo cortesía del espejo en la pared.

Había una previsión inconstante en todo lo que venía.
Pero sólo una certeza:
el corazón es un bonzo en protesta permanente
o no es
todo o nada
las victorias parciales no sirven
todo o nada para siempre
Nuestra flama es un silencio incendiario
en el corazón ardiente como bonzo en protesta
o no es
todo o nada para siempre.

6.1

20110920

DEERDUS†: la zombificación del pop

Hace unos días, en un completamente cotidiano proceso de desplazamiento rizomático sobre nodos de información, mejor conocido por los profanos como salto de link en link, me encontré con una banda de lo más peculiar. Y no es por las etiquetas que le han colgado algunos blogs underground que andan por ahí, con tags como newbreed, zombi rave o new electronic experimental polish, demás de toda una estética muy en sintonía con ese género que comienza a popularizarse cada vez más rápido, el witch house (una cruz en el nombre, la imagen de una bruja en la portada, ambientes misteriosos pero suavizados y repetitivos, etc.), sino por una particularidad que va más allá de todo lo imaginable para una banda de esta calaña.
La primera canción que escuché fue I hate fashion y a diferencia de las bandas de éste género lo primero que me llamó la atención y me gustó fue la ausencia de los característicos alaridos tipo aquelarre de voces femenínas, líquidas y cristalinas con sobredosis de delay; y la presencia, en su lugar, de una voz lenta, pesada, de sílabas arrastradas, como de un vinilo de 45 rpm en un aparato de 33. La voz del vocalista suena igual a la de un zombi romántico perdido en algún lugar entre Leonard Cohen y un extraño 2pac muy ralentizado. 
Después hice click sobre Desert rain, a estas alturas ya estaba algo fascinado y buscaba información sobre la banda y algún portal para descargarme el disco a la más pura manera neocorsaria. En la búsqueda descubrí dos cosas, la primera que nada se sabe acerca de la banda, absolutamente nada además de que es de Varsovia, no tienen página web, ni presencia en red social alguna, tan sólo un par de perfiles en Bandcampie y en Soundcloud donde puede descargarse su EP de manera gratuita. 
       La segunda me reveló que la estructura era demasiado pegajosa, me percaté inmediatamente de la famosa fórmula verso-coro-verso.  Y en efecto, había algo extraño ahí, una apropiación muy poco convencional, una letra melosa, pero muy pegadiza. Electrónica moderna con mucha mermelada. Como estudiante de letras era mi deber analizar las particularidades literarias de los versos, pues me parecieron muy extraños y subconscientemente familiares. Así que, con la esperanza de encontrar el texto completo en algún portal especializado en estas necesidades básicas de la vida, teclee las primeras dos líneas en google: can you feel me?  when i think about you. Y sí, como lo esperaba no encontré referencia alguna de la banda, que de por sí es demasiado reciente y no ha filtrado información sobre sus integrantes ni sobre nada. Pero algo estaba demasiado raro, un nombre que se repetía en casi todas las entradas: Selena Gomez. Y al poner un poco más de atención noté algo escabroso, que el título de la canción de esa tal Selena era un verso de esa otra canción que ya había escuchado tres veces seguidas. Entonces caí en cuenta. ¡Era un cover! Un cover de una canción pop rosa sabor cereza. Comparé las dos versiones, y absolutamente concluí que la de DEERDUS† era la versión infectada por un virus tipo resident evil de la original. Procedí a buscar otras relaciones similares en las demás canciones del EP y encontré que Hooker es la versión zombi de Government Hooker de Lady Gaga, que Thank You hace lo propio con Thank U de Alanis Morissette, Horse and I con la homóloga de Bat for lashes. Y así, con todas.
 

Compara las dos versiones: DEERDUS†/Selena Gómez

El descubrimiento me maravilló. En realidad se trata de una infección total. Sacar de su espacio un discurso que tiene un propósito específico y llevarlo a un terreno que por definición tendría que serle hostil, y lo corrompe, lo hace pudrirse hasta hacerlo irreconocible. Y se adueña de eso que un receptor ideal de ese tipo de música habría creído en su poder. 
Pero el proceso es engañoso para los dos tipos de público. En el único sitio donde encontré referencias a la banda, -además de los blogs que posteaban el material, pero sin reseña alguna- una web polaca (bendito seas google translator), hablan sobre las particularidades musicales de la banda y sobre sus reservas de información, pero parecen no saber que las canciones son covers, se refieren a ellas como si fueran obras originales. Es también una situación que tiene su eco en esta tendencia que ha estado afianzándose en los últimos años y que yo llamo neoimitatio. En la literatura se da con la reescritura de textos paradigmáticos, en la pintura con apropiaciones visuales o una especie de actualización o glosa de imágines que a veces rayan en lo paródico. Por su parte DEERDUS† hace más que coverear canciones pop, hace un apropiamiento y una reelaboración de los textos sonoros y los convierte en otra cosa. No se trata de tributos, ni de experimentos aislados sino de tomar obras encumbradas por la cultura popular y jalarlas al inframundo de lo underground donde la obra, al estar expuesta a un público diferente, adquiere otro significado. 
       “El significado es el uso” es una de las máximas del arte contemporáneo, sin cuya veracidad no serían posibles las manifestaciones conceptuales del arte, o la experimentación bastarda e híbrida. DEERDUS† va más allá de la mera adhesión a un género de evidente auge dentro de su área, se coloca en la cumbre de una experimentación apocalíptica que mucha falta le hace a la cultura popular, como autocrítica y como agente demoledor de clichés y de las visones rígidas, que imperan a veces, incluso en esos ámbitos no institucionales de las manifestaciones afectivas. 



Compara las dos versiones: DEERDUS†/Lady Gaga

Aquí el perfil de la banda en Soundcloud