La segunda me reveló que la estructura era demasiado pegajosa, me percaté inmediatamente de la famosa fórmula verso-coro-verso. Y en efecto, había algo extraño ahí, una apropiación muy poco convencional, una letra melosa, pero muy pegadiza. Electrónica moderna con mucha mermelada. Como estudiante de letras era mi deber analizar las particularidades literarias de los versos, pues me parecieron muy extraños y subconscientemente familiares. Así que, con la esperanza de encontrar el texto completo en algún portal especializado en estas necesidades básicas de la vida, teclee las primeras dos líneas en google: can you feel me? when i think about you. Y sí, como lo esperaba no encontré referencia alguna de la banda, que de por sí es demasiado reciente y no ha filtrado información sobre sus integrantes ni sobre nada. Pero algo estaba demasiado raro, un nombre que se repetía en casi todas las entradas: Selena Gomez. Y al poner un poco más de atención noté algo escabroso, que el título de la canción de esa tal Selena era un verso de esa otra canción que ya había escuchado tres veces seguidas. Entonces caí en cuenta. ¡Era un cover! Un cover de una canción pop rosa sabor cereza. Comparé las dos versiones, y absolutamente concluí que la de DEERDUS† era la versión infectada por un virus tipo resident evil de la original. Procedí a buscar otras relaciones similares en las demás canciones del EP y encontré que Hooker es la versión zombi de Government Hooker de Lady Gaga, que Thank You hace lo propio con Thank U de Alanis Morissette, Horse and I con la homóloga de Bat for lashes. Y así, con todas.
“El significado es el uso” es una de las máximas del arte contemporáneo, sin cuya veracidad no serían posibles las manifestaciones conceptuales del arte, o la experimentación bastarda e híbrida. DEERDUS† va más allá de la mera adhesión a un género de evidente auge dentro de su área, se coloca en la cumbre de una experimentación apocalíptica que mucha falta le hace a la cultura popular, como autocrítica y como agente demoledor de clichés y de las visones rígidas, que imperan a veces, incluso en esos ámbitos no institucionales de las manifestaciones afectivas.

