Roar your terrible roars and gnash your terrible teeth and roll your terrible eyes and show your terrible claws! And please don't go I'll eat you up, I love you so.

20100308

Nosce te ipsum


Yo soy
Yo soy la fugacidad
Yo soy la indiferencia
Yo soy el desencanto
Yo soy el caos
un átomo corrupto
Yo soy la heroicidad del mundo amoral
Yo soy mi religión y mi propio Dios
Yo soy
el huracán impasible de la cotidianidad
la luz infame de la ceguera humana
la altivez que el sabio abandonó en los bosques siberianos
Yo soy la tecnología
un virus en la programación de la RE(alida)D
Yo soy la luz del mundo
el cordero de la nueva alianza
loto deshojado en los desiertos de Marte 
Yo soy star wars
el incurable dolor de cabeza de la resaca social
Yo soy mi voz que se quiebra en cristales de cocaína
un buda vestido de Channel
Yo soy la edad del sol
la eternidad de una crisálida muerta
Soy un escarabajo azul estocado por el alfiler de un entomólogo divino que es un Dios silencioso que soy yo
soy la voz de ese escarabajo
y la luz ultravioleta que sus ojos de amatista filtran de la aurora boreal de mis palabras
Yo soy la sensualidad nórdica de mis sueños húmedos
el ébano labrado de la africana loca que baila en mi libido nocturno
 Yo soy la incoherencia del que finge su locura
la gota de vino que mi madre lloró todas las mañanas por la ausencia de mi padre
Yo soy mi padre y su creador: el falo místico que fecundó al huevo cósmico
Yo soy el universo antes del big bang
los colores del arcoíris
el mestizaje de mi piel
la delimitación geográfica del subdesarrollo
Yo soy la ruina
literatura confeti a granel
el circo solar de mis pasos
Yo soy un beat machacante
en la senda virtual del sonido
yo soy
código binario en los pixeles de tu monitor …
  yo soy el silencio.
(¿y tú? ¿tú quién eres?)

20100304

Autós

Algunos afirman que todo lo que conocen se contiene entre las cuatro paredes de sus mentes, de alguna manera están en lo cierto; sin embargo, lo que no saben es que esas paredes distan tanto una de otra como lo hacen los límites del universo. Debido a su condición hay quienes los dan por muertos, con la frialdad del raciocinio moderno los consideran vegetales; son abandonados en los rincones de las casas, se convierten en muebles empolvados por el tiempo y el descuido; vegetan apaciblemente debajo de una mesa; se sientan en el piso y mueven alguna extremidad en secuencias idénticas; o se quedan parados en el centro de alguna habitación con la mirada fija, en algún objeto de su interés.
       A veces caminan sin rumbo, alguna vez un niño, paciente suyo, con la naturalidad de cualquier otro infante, emprendió a gatas un maratónico avance, no se percató del momento en que tropezó con los desniveles de una escalera, rodó hasta el piso de la planta inferior. Cuando sus padres lo encontraron, pues lo habían descuidado unos instantes para entregarse a un momento de arrumacos amorosos en la cocina, confiados en la inmovilidad del pequeño, lo hallaron magullado, boca arriba, moviendo tenaz brazos y rodillas, como si continuara en la posición adecuada para seguir avanzando. 
        Este tipo de anécdotas eran parte común de su vida. En la clínica, como un montón de guijarros, ellos esperaban en fila todos los días, tiesos como estatuas, pero sin tener ese aspecto tan característico y despreciable de las personas “idas”. En realidad siempre han exhibido una apariencia absolutamente normal y podrían pasar como personas ordinarias hasta el momento en que se intentara interactuar, infructuosamente, con ellos.
       Así pues, ese era su trabajo, esa era su pasión, su espíritu curioso le exigía tal empresa. La naturaleza de su ocupación, como ya debe adivinarse, era la de tratar infantes con un tipo de autismo extremo. Existen diferentes niveles de esta enfermedad, desde el más benevolente que se caracteriza sólo por una leve disociación social, llamado síndrome de Asperger; al que sigue el autismo típico en el que los enfermos aún pueden ser tratados, aunque con gran dificultad; hasta llegar al autismo crónico que se considera totalmente incurable, cuyas víctimas jamás pronuncian una palabra, ni reaccionan a clase alguna de estímulos externos. Era precisamente con estos pacientes con quienes solía trabajar; siempre con la esperanza de comprobar su teoría que, en cada oportunidad, exponía los padres de sus pacientes. La conversación daba inicio con el lamento de algún padre desdichado:
-Me duele verlo, doctor, yo quisiera que superara su enfermedad, que fuera como nosotros, que entienda las cosas del mundo.
-¿Ha leído usted a Leopoldo Lugones, La estatua de sal, para ser más precisos?- respondía el doctor.
-No señor, no me gusta leer.
-Pues verá usted -decía después de un leve suspiro- en ese cuento hay una especulación muy interesante: se afirma que los anacoretas, aquellas admirables personas que viven en soledad y ascetismo, son quienes con su fe y con sus tenaces oraciones evitan que el cielo se colapse sobre la maldad de los hombres. Me gusta imaginar que quizá algo parecido ocurra con estos pobres desgraciados, acaso sean ellos quienes mantengan gracias a una especie de conexión sobrenatural y extraña el orden del cosmos como lo conocemos.
Normalmente el padre quedaba perplejo.
En realidad el doctor creía que se podía generar un mundo como se crea un poema, que se puede programar la realidad de la misma manera en que se configura un software informático. Algunos lo hacen de manera natural, son poetas de la realidad porque nacieron bajo el dedo de dios, otros lo logran artificialmente y con un trabajo de ascetismo y privaciones constantes. A éstos los llamamos milagros, santos, iluminados; mientras que la gente común se mantiene toda su vida -salvo raras y casi cuánticas ocasiones que de ocurrir duran sólo segundos- en el inmediato mundo material; los autistas, que corresponderían a la primera categoría de aquellos que tienen el don innato, hacen fluir su existencia a través de los secretos metafísicos de la realidad; los iluminados, que han tenido la fortuna de vislumbrar desde este lado del mundo aquel otro grado de verdad, mantienen la media entre ambos estados.
         El doctor había intentado ya decenas de veces enlazarse con ellos. Esta vez lo intentaría por medio de una interface cerebral. Era un procedimiento complicado, había que abrir una cavidad en la espina dorsal que comunicara impulsos bioeléctricos, producidos artificialmente, del sistema nervioso de los pacientes, al cuerpo del doctor, para que éste pudiera acceder al campo de visión de los enfermos. Era un proceso delicado, un solo desfase de aminoácidos era suficiente para arruinarlo todo. A pesar de ello, tan grande era la devoción a su trabajo y su ansia de conocimiento que decidió intentarlo, incluso sin el consentimiento del instituto. Clandestinamente armó el aparato en un sótano y se las arregló para trasladar de la clínica a alguno de sus pacientes. El experimento comenzó con un par de incisiones pequeñas hacía la médula espinal, introdujo en ellas un buen tramo de fibra óptica, con dirección al cerebro, hasta que la sonda que monitoreaba las reacciones del pequeño, lo indicó pertinente. 
        El chico pudo intuir el puerto que se conectaba a su sistema nervioso, una vez invadido el flujo eléctrico de sus pensamientos adivinó, como en un plano lejano y tenue de su cotidianidad, las intenciones del doctor, quien a su vez, y ya enchufado a la máquina mediante el mismo procedimiento, hacía todo lo posible por configurar mentalmente un protocolo de enlace para fundirse con él en un solo flujo mental. Sin embargo, los moduladores bioquímicos no estaban calibrados adecuadamente. Hubo cortos circuitos, desfases en los niveles de electroquímica que conectan al cerebro con la máquina. Así, el mundo de deleites estéticos y metafísicos que experimentaba el pequeño le fue vedado, y en el primer momento percibió no más que un caótico feedback con resonancias de ideas incomprensibles. No había luz, pero las nociones podían ser escuchadas en sinfonías endemoniadas de fricciones y sonidos de matices deslumbrantes. Sería inútil describir cuáles eran las percepciones reales del chico, el nivel de consciencia al que tienen acceso los que son como él es inimaginable para el común de los mortales y, aunque yo, por algún milagro de la biología humana, tuviera acceso a ellas, me sería imposible referir una sola palabra acertada si quiera para esbozarlas. Lo que nuestro doctor percibió, en el último momento, en el segundo exacto del equilibrio bioeléctrico, fue la emanación radiante de incalculables puntos de luz, todos interconectados con filamentos luminosos, como la red computacional de un ordenador cósmico. Ese era el universo, el ánima de cada uno de los seres materiales e inmateriales, el soplo de vida de todas las partículas del espacio que se buscan unas a otras para recuperar la unidad primigenia. Tales revelaciones tenían su precio y ese precio era el silencio. Sin importar los esfuerzos del pequeño por enlazarse al doctor y trasmitirle eso que tanto ansiaba; los componentes de la máquina de flujos eléctricos, configurados con más emoción que minuciosidad, ignoraron el software de regulación de las endorfinas; un aumento en el voltaje produjo una reacción en cadena que calcinó, con placer dopamínico, cada una de las neuronas del científico.
      Cuando lo encontraron era una estatua. Y fríamente lo anexaron a los otros enfermos, a los que él había tratado. Pero no era como ellos, él no poseía lo que a éstos había confiado la naturaleza en sus indescifrables designios. Él fue el último en intentarlo. Después, cualquier esfuerzo por ayudarlos fue considerado una pérdida de tiempo.
       Todo resultó en vano, jamás alguien podría hacerlos cruzar el abismo de su infinito encierro, jamás podría emerger palabra alguna de sus bocas lacradas por el destino y la eternidad. Y ellos, con la inconmovible penitencia de los sabios, habían aceptado su silencio místico, comprendían, no sin un poco de lástima, que jamás compartirían los algoritmos del ser, ni los códigos de la programación del universo que sólo ellos sabían; estaban conscientes de que su condición era inmutable e imperecedera y de que tendrían que soportar, a lo largo de los siglos, ser tratados como enfermos, como vegetales, objetos inservibles; y ser, no obstante, los puntos nodales, los depósitos de las claves que el universo otorga a los mortales para que cada uno desentrañe por sí mismo, y sin ayuda de nadie, los misteriosos del alma y las inquietudes esenciales del ser. Y sobre todo, eran conscientes de que ese conocimiento se lo llevarían, por siempre, a la tumba.


20100213

Buda industrial


El universo configura al mundo con una programación certera y críptica, con algoritmos de un código binario orgánico de partículas y ondas eléctricas de impulsos vitales. La voluntad es el trasfondo de ese murmullo violento, lenguaje aritmético de la realidad, es la red geométrica del todo, o lo que otros llaman Dios; aquello que opera sin cesar los engranajes de lo que puede ser percibido: la manufactura divina es el proceso industrial de la vida, la muerte y el reciclaje de las almas, los engranajes giran la ronda eterna de encarnaciones irredentas, en la maquinaria donde el cosmos procesa soplos infames de esencias viciadas, por la fragilidad carnal del espíritu humano.

La sombra y el olvido escapan por las chimeneas agitadas  de la fábrica del tiempo; el mundo de engaños e ilusión se desvanece con la lluvia ácida de una atmósfera envilecida  por los errores de la especie. Cada gota disuelve la visión especular de los vectores tridimensionales que codifican la RE(alida)D. 

Los recovecos umbrosos de su programación neuronal se iluminan con la consciencia del mundo que lo espera, liberado de la maquinaria eterna, encerrado en el silencio de su propia carne, los engranajes giran ahora en el centro gravitacional de su voluntad.

20091230

Opus 2

Qué espléndida parece la inmensidad desde mi azotea
con sus torres endemoniadas, erectas como falos de diamante
que penetran el limo profundo de las nubes de plomo;
qué altivos están los montes malsanos, centinelas de la ciudad,
que blanden en lo profundo de sí lanzas ardientes de roca fundida.
Hay algunos muros de asbesto que continúan en pie,
vestigios cancerígenos de un pasado que sigue presente;
parvadas de palomas negras flotan en el silencio
cadencioso del éter hidrocarbúrico, ajenas a los ruidos motorizados
de las industrias y a los metales chocantes de la maquinaria civilizada.
A lo lejos se retuerce la bandera de mi patria, estertórea, ante la magnificencia gris de sus dominios.





20091201

Chrystalmethropic

Epígrafe:

Loading unidad primaria: Unidad de disco duro (c:) :_

Ser una estrella no es en lo absoluto necesario para ser un dígito.

Lección no. 1: Las drogas experimentales son más confiables que los consejos de una madre cancerígena.
La respuesta está en el interior,
en la sombra y en los puntos muertos del cerebro,
en las zonas nodales que son como icebergs de sabiduría.
Siento a la red palpitar, puedo sentir cómo laten los códigos de la vida,
la programación de la realidad.
Los algoritmos del ser.
Cracking
Tengo la plena certeza de que el universo mantiene una estructura análoga a la red informática,
sé que es idéntico en constitución a la configuración del ciberespacio;
pero también que la programación divina no se puede hackear:
Internet es un espejo del universo.

Loading unidad secundaria: Vat 69 + comodore 64:_

El whisky se derrama de las fuentes irracionales de la cybercordura, la sintaxis del espacio no tiene por qué ser respetada. TODA VEZ Que los saltos cuánticos marchan hacia las estrellas, que no necesariamente son dígitos, llueve con un ingenuo vigor, con una vileza perezosa que no es más que un residuo de voluntad.
En los puntos muertos que navegan a ciegas entre constelaciones de ideas, el alcohol es la brújula para los que saben dónde buscar
para los que caminan a tientas, y
para los que están varados en el
...............anquilosamiento de la cotidianidad
.....................ebrios de éxtasis:
............................
ebrios de sabiduría ancestral:
.........
los dígitos se extienden al infinito en petulantes series de unos y ceros:
.........Cada par es una vida, un alma y una muerte.
.........
Cada par es la esencia misma del tiempo.
.........Cada par es un ladrillo que el cosmos cimienta en un edificio interminable.
.........
Cada serie es una ciudad, un mundo, una dimensión.
.........
Cada serie es la humanidad, el cosmos y lo que hay fuera
...................
de los vértices del universo
..........
Cada serie es el interior.
......................En
la sombra está la verdad.
La sombra está En el interior.
......................En
las regiones encriptadas de las civilizaciones cerebrales.
......................En
los almacenes vedados de pensamientos peligrosos.
......................En
el fondo,.....En el cEntro En lo hondo de las series binarias
..................... (de péptidos y endorfinas,
......................En
las palabras que no pensamos por miedo a lo que puedan decir
......................En
las palabras que me callo en este momento, y
......................En
las palabras que no sé cómo pronunciar

Loading unidad terciaria: hacking mental = falla del sistema:_

El sonido viaja a la velocidad del caos.
Cuando el fruto del amor primero se cubre de dulces abrazos de cicuta

el capullo que se desdobla entre fragancias de primavera gime de contorsiones lubricadas de pasión
y el suspiro se detiene con un infarto de miocardio
Con una mordida en un sol frondoso de amaneceres, lívido entre columnas de mármol, tan calientes (y tan suaves) que parecieran aún con vida.
Tan reticentes, tan siderales, como rocas perdidas en el espacio .
......................................Como sombras de risas en lo convexo del silencio, en lo encorvado del deseo.
En lo rojo de la vida que desglosa cifras y números en cadenas hexadecimales de orgasmos no programados. Notas nunca ejecutadas: Silentes dígitos transfiguran el aire de la presencia en sobras infrahumanas de asteroides y fragancias espaciales.
Entre sombras y dibujos de cadencia informática;
Entre soles y piernas de mármol y livideces de amaneceres en la soledad de voluntades descreadas,
Entre sombras y vigencias de sombras que desaparecen,
[sustancias plagadas de tiempos y palabras proscritas, por la decencia de las ciudades y las variaciones cósmicas; que, en modificaciones binarias, en juegos de unos y ceros, se arden se contraen se esparcen disminuyen desaparecen]
mientras en la estepa de los dígitos, la muerte con imperdonable pudor reniega del sistema inocente, de noches álgidas de veladas risas teológicas.
En lo azul del misterio en lo infinito del misterio.

Psiconautas=cibernautas+devueltaAlarealidad:_

Estoy harto del pasado
asfixiado por titanes de nostálgicas depravaciones en pretérito perfecto
de infancias en suburbios y videojuegos obsoletos.
El mundo está en el futuro y el futuro en mi interior

Chrystal meth para olvidar los problemas de mi generación:

(música mariachi): Me angustia el pasado de mi nación adorada de risas desdentadas por culatazos de carabinas extranjeras

(Sí, Sí, Así Es…

(RAPE me): Cuando tenía ocho años me violaron en el baño de una escuela. Eran tres chicos, tres años mayores que yo, vestían camisetas de bandas de rock de los noventas


(sí, sí, así es… Yeah!

NIRVANA cantaba su último suspiro en un retrete amarillo de sarro y rojo sangre de narices rotas.

Nací hace veinte años en una ciudad sin nombre. Nací hace veinte años.
Nací hace veinte años y aún no pronuncio mi primera palabra, ni lloro mi primer sollozo,
ni doy mi primer paso ni mi primer beso ni me estrello por primera vez y a toda velocidad contra las caderas

(lindas o no
de cualquier mujer.

Estoy harto del pasado, estoy harto del mundo
henchido de fugacidades en pretérito imperfecto
henchido de infancias primorosas y de sonidos primitivos

Hace tiempo me encontró el éxtasis con sus largos dedos de feniletilamina
y me aconsejó destejer el orden universal. Encontré cadenas de aminoácidos en
lo brumoso de los recuerdos, en lo ficticio del silencio. Y en el mundo que avanza a 180 km/h con dirección al este, nunca hacía el oeste.
Allá, donde la vida está hecha de acero y hormigón.
Allá, donde cada estrella es un número y donde cada planeta de sistema binario gira en espiral hacia el interior.

20091022

Lecciones de terrorismo no. 2: Gritar en silencio (Ser un bonzo).




(ver el video es imprescindible)


A Thich Quang Duc
“Su mantra es anahat — el sonido no producido”
Nirvana Upanhishad.

Por entre la magnolia crepitante
del saber ahogado escapa la sombra.
Con sus crujientes susurros invoca
la boca cerrada al sonido ardiente.

Cosmos binario en el centro del orbe
la sombra que vuelve al tiempo profundo
la brisa una risa noche perdida
La rueda que para su eterno girar.

Flujo perfecto palpita en los puertos,
red ilusoria que explota serena,
al sordo brillar del luciente tambor.

Serrados los ojos, māyā descansa
sobre celdas plateadas de algoritmos,
que inertes, queman la ilusión del mundo.

P.S:



“Su naturaleza es inextinguible e imperecedera.
Está más allá de toda duda y no alberga incertidumbre alguna.
El Nirvana, la Liberación última, es su único objetivo.
Se encuentra libre de cualquier tensión
y en su estado, sólo el conocimiento permanece.
La renuncia al mundo volviéndose absolutamente consciente es su cetro.
Aquél que ha quemado su ego —su mundo de apego e ilusión—
como en una pira funeraria, ése es el anahat-angi —el intacto, el íntegro.”
Nirvana Upanishad.


20090911

Cyberautismo (tecnología y evolución). Parte 2.

Y si pensamos que la naturaleza no se equivoca, que la naturaleza no va en contra de sí misma y que el hombre es naturaleza y por lo tanto, al igual que un perro o un gato o cualquier animal o planta es incapaz de hacer algo antinatural ¿cómo podríamos pensar que asuntos tan humanos como la homosexualidad, la violencia o el afán de mejorar el entorno con aparatos complejos son algo antinatural? Y si la tecnología es parte activa del hombre desde que es hombre y uno de los principales pilares de su desarrollo evolutivo ¿Cómo pensar algo como una interfaz cerebral con celdas de plutonio conectada con chips y neurotransmisores al cortex cerebral o un brazo biónico es algo que atenta contra la naturaleza?

La respuesta está en el futuro, ya Kant se había adelantado, el comprendía el fin último ya no de la tecnología, sino del hombre: la “insociable sociabilidad” esa cualidad inmanente al ser humano, esa lucha constante contra sus congéneres “que no soporta, pero de los que no puede prescindir”, esa “inclinación a formar sociedad que, sin embargo, va unida a una resistencia constante que amenaza perpetuamente con disolverla” ¿Cuál es esa resistencia constante? ¿Será acaso el tenaz progreso de la tecnología? Podría serlo sí, si ésta llegara al punto culminante de volver al hombre autosuficiente e independiente con respecto de sus análogos. Algo similar permite un celular: evitar el contacto físico, en la misma categoría se encuentra el delicioso trato impersonal que puede dársele a cualquiera vía email o vía chat.

Así pues, cuando la tecnología sea plenamente eficaz, cuando permita que el único trato interpersonal entre hombres sea por medio de códigos binarios o a través pensamientos electrónicos a la manera de una telepatía artificial, entonces, y sólo entonces, la humanidad habrá cumplido su cometido, la humanidad habrá llegado al tope evolutivo, al fin tendrá tiempo para conocerse, el conocimiento engendrará mejora y con el paso del tiempo perfección. La introspección será el pan diario de todos los hombres, cada uno desentrañará para sí, y sin ayuda de nadie, los misteriosos del alma y las inquietudes esenciales del ser. Cada hombre será un ermitaño, un anacoreta, un sabio: un iluminado; de la misma manera que muchos de los hombres que buscaron la reclusión, la soledad y la misantropía voluntaria, se convirtieron en grandes hombres.

La humanidad será libre y perfecta. Nacerá la era del cyberautismo y las predicciones de Kant, como un Nostradamus futurista, se harán realidad.


P.S:

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