Roar your terrible roars and gnash your terrible teeth and roll your terrible eyes and show your terrible claws! And please don't go I'll eat you up, I love you so.

20170704

Oblivion

Desaparecí, desaparecí. El mundo quema. Y nos consumimos. Esta tierra se desgaja y los pies son trémulos. Desfallezco cada día más. Me pierdo. Ruedo. El abismo se agranda en el centro de los ojos y la espiral es infinita. La muerte es inevitable. Última estación: hay tantas muertes que se suceden sin clemencia entre nuestros dedos deshechos. Incluso los reyes caen. Observa mis obras y teme. Que todo se convierte en polvo. Soñé el final tantas veces y en tantos escenarios y es tan increíble que incluso los milagros terminen. O que aparenten haber comenzado habiendo siendo máscaras desde su misma génesis. Conocí las grandes glorias de la simulación y el mundo real se vuelve tan llano que enloquece. Tanta ingenuidad me poseyó que me siento avergonzado por haber sentido fortuna alguna vez. Y es que cuando se desvanece la euforia la idiotez se revela. Todos los errores se vuelven claros y hieren con el filo de lo irreparable. Todas estas noches quisiera que todo hubiera sido un mal sueño de lluvia torrencial, que nada de lo que se dijo se hubiera dicho. Que ninguno de los errores se hubiera cometido. Pero somos humanos estúpidos y nuestra sangre hierve y mata. Un día me fui. Ese fue el peor de los errores. Perseguir los espejismos de una realización ficticia. El mundo ya estaba bajo mis pies. Y yo volé a una tierra que me arrebató la vida. Y ahora solo tengo desierto que seca los labios que pincha los ojos que mata lentamente con revelaciones duras y distancias glaciales. Y miro las mentiras, los hologramas que dejamos. Y el desvanecimiento. Esa solidez que pensé que habíamos construido perece bajo la lluvia. Castillos de arena y fragilidad de la piel. Qué celeridad. Qué vergüenza haber imaginado solidez donde solo había frivolidad y liviandad. Y me pierdo cada día más. Caigo cada vez más bajo porque hay golpes que rompen las piernas y las mutilan. Hay golpes que fracturan el alma y la desgajan. Tierra suelta nos vuelven. Daría mi alma por poder controlar la tuya a mi voluntad y poseerla sin la ficción que actuaste en esa maestría de mentiras en la que caí. Qué fácil es el olvido. Y qué envidia me da. Qué envidia me da.

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